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Comienzo de clases: una nueva etapa Los llantos y la negativa a comenzar el jardín de infantes son frecuentes en la etapa del inicio escolar. Los niños pueden experimentar angustia, ansiedad y miedos frente a lo desconocido.

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Los llantos y  la negativa a comenzar el jardín de infantes son frecuentes en la etapa del inicio escolar. Los niños pueden experimentar angustia, ansiedad y miedos frente a lo desconocido.

Este tipo de conductas son normales en niños que comienzan el jardín, fundamentalmente porque se enfrentan a su primera experiencia de socialización.

Estas manifestaciones forman parte de los procesos evolutivos de los niños, y son pasajeras.

Hasta los seis años, a diferencia de otros mamíferos, los humanos presentan una gran indefensión y dependen de los padres para su protección. Generalmente es la madre quien le brinda los cuidados, el alimento y la higiene, quien además deposita en sus hijos amor y expectativas.

Por esta razón, en el momento de las separaciones ella también se puede angustiar. Los hijos lo perciben, y pueden manifestarlo en forma de irritabilidad y berrinches.

También pueden expresar rebeldía por dejar de lado la flexibilidad del tiempo, el lugar lúdico y afectivo que encuentran en casa con su familia. En el colegio, ellos saben que se les imponen tareas y horarios, comportamiento acorde a las reglas de la institución, se restringe el juego y serán evaluados.

Los niños que concurren a la escuela primaria, también pueden manifestar temor y ansiedad, principalmente los niños que comienzan primer grado. Deben enfrentarse con muchos desafíos, uso del uniforme, nuevo lugar, compañeros y maestras.

Efectos similares pueden expresarse en niños que cambian de colegio, que se han mudado, o que han sufrido cambios como: tener un hermanito, separación de los padres, enfermedad o muerte de alguien cercano, y demás cambios significativos que hayan vivido.

Desde el lugar de padres, se puede hacer mucho para acompañarlos, contenerlos y ayudarlos a adaptarse al colegio.

Principalmente tenemos que tenerles paciencia, no exigirles las primeras semanas, fomentar el espacio de juego en casa y no cargarlos de actividades extra curriculares de golpe.

Escucharlos, respetándoles sus tiempos. La mayoría de los padres cuando se reencuentran con los niños después del colegio, los interrogan e invitan a contar lo que han hecho. Con frecuencia, los niños no quieren hablar de esos temas cuando se encuentran con ellos, seguramente prefieran jugar o compartir momentos juntos. Cuando los niños tienen ganas, y en su tiempo, comparten.

¡En cuántas ocasiones, los adultos no quieren hablar de su trabajo cuando llegan a su casa!

Es útil recordar que los chicos observan y copian, principalmente a sus padres. Si los adultos se muestran muy inseguros y ansiosos con el comienzo de clases… ¡qué les espera a los hijos!

En este primer tiempo de comienzo de clases, es importante no generar más estrés, del que ya hay que enfrentar. El rol del adulto es conducir, acompañar y dejar vivenciar este período de mucho aprendizaje y crecimiento para los hijos.

 

 

M. Verónica Tamburelli

ProMamás

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El presente artículo fue elaborado y corregido por el comité asesor de bebesencamino.com.

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