¿Qué le ocurre a nuestro cerebro en la maternidad?
Los cambios que ocurren en el cerebro de una mujer cursando un embarazo y luego, ejerciendo la maternidad, son los más profundos y permanentes que experimentará en su vida.
En el código genético se encuentran los disparadores de la conducta maternal básica, formados por hormonas del embarazo, activados en el parto y fortalecidos por el contacto físico con el hijo.
Durante el embarazo el cerebro de la mujer está inundado de neurohormonas generadas por el feto y la placenta.
En el primer trimestre aumentan los niveles de progesterona en el cerebro y el aparato circulatorio, dando como resultado el sueño, las ganas de descansar y comer más de lo habitual. Sin proponérselo, la mujer no querrá comer nada que resulte perjudicial para el feto. Por eso su cerebro se torna muy sensible a los olores, ésta sensibilidad es la responsable de las famosas náuseas y en algunos casos, los vómitos.
Ya en el segundo trimestre se registra una transición; el cerebro se ha acostumbrado a los grandes cambios hormonales, la alimentación vuelve a su normalidad y hasta puede aparecer sensación de voracidad.
Cerca del quinto mes, la mujer comienza a sentir al bebé y su atención se focaliza cada vez más en su desarrollo. La embarazada vigila más su seguridad, nutrición y entorno, y a su vez disminuye el interés por el trabajo y la organización de su agenda.
Ya en el último trimestre, se construyen las amplias redes de los circuitos maternales y la mujer comienza a tornarse olvidadiza y distraída de los temas cotidianos, pero muy atenta a su embarazo.
Cuando se está desencadenando el parto se producen numerosos cambios hormonales para facilitar y lograr la tan ansiada llegada del bebé.
Generalmente, luego de horas de trabajo de parto nace el bebé, y es a partir de este momento que nuestra vida y cerebro han cambiado para siempre.
El contacto cercano y cotidiano con el bebé, con abrazos, caricias, besos, miradas y elacto de amamantar generan nuevas conexiones en el cerebro de la madre, ayudadas por una hormona llamada oxitocina.
Esta hormona produce cierta estabilidad emocional, con una serie de reacciones que favorecen y refuerzan determinados comportamientos que apuntan a un mismo objetivo: la supervivencia del bebé y su madre. Tal transformación se da también en madres adoptivas.
Estos son los rasgos biológicos generales que se presentan durante el embarazo y los primeros meses de la maternidad. Aunque los cambios individuales dependen de cada mujer, en relación a su personalidad, recursos, entorno y acontecimientos vitales por los que esté atravesando.
Si nos familiarizamos con los cambios que experimentará el cerebro, aprenderemos sobre esta etapa tan especial, entenderemos y podremos planificar más saludablemente nuestro embarazo y crianza de nuestros hijos.
Artículo basado en el libro: “El cerebro femenino”, L. Brizendine (neuropsiquiatra).
Lic. M. Verónica Tamburelli
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