Publicidad
Publicidad

¿Por qué se producen las rabietas en los niños?

Article-new_ehow_images_a00_0c_r9_prevent-toddlers-temper-800x800
Publicado en la comunidad Primer Bebé

Los berrinches o rabietas son conductas absolutamente normales en las primeras etapas del desarrollo de los niños. Se presentan en respuesta a un deseo o una necesidad insatisfechos, y son un modo de expresar la frustración del niño.

Por lo general, comienzan a partir del primer año, haciéndose más frecuentes después del segundo y disminuyendo hacia el cuarto año de vida. A medida que el niño incorpora el lenguaje, estas rabietas suelen disminuir en frecuencia e intensidad.

Decimos que son comportamientos normales porque los niños pequeños no tienen la posibilidad de expresar a través del lenguaje sus emociones de frustración o enojo, y lo hacen a través de su conducta. Es el modo que tienen de decir que no y de fortalecer su individualidad, ya que a esta edad comienzan a comprender que son seres diferenciados de sus padres.

Hay muchas causas por las cuales los niños tienen estos comportamientos, que ponen a prueba la paciencia, la capacidad de respuesta y la implementación de límites de sus padres. Para poder actuar eficazmente en estas situaciones, es fundamental aprender a reconocer el origen de estos arrebatos.

Las rabietas pueden producirse debido al simple hecho biológico de que el cerebro de los niños es aún inmaduro. Si nos parece que éste es el caso, la angustia del niño debe ser calmada, brindándole consuelo o intentando distraerlo.

También pueden producirse por hambre, cansancio o sueño. En este caso, la solución es brindarle lo que necesita: comida o descanso.

Otra causa muy frecuente es el aburrimiento, la necesidad de reconocimiento o cambios importantes en la rutina del niño. Muchas veces las rabietas son la reacción emocional de los niños frente al estrés de los padres. Es necesario replantearnos si no estamos sometiendo al niño a rutinas estresantes que no está preparado para afrontar.

Los berrinches también pueden ser intentos de manipulación, en donde el niño pretende controlar una situación. En estos casos, es necesaria la puesta de límites y el uso de técnicas, como por ejemplo, la de tiempo fuera.

Lo importante es poder diferenciar el porqué de las rabietas, así podremos manejarlas correctamente. Enseñar a nuestros hijos a tolerar las pequeñas grandes frustraciones de la infancia, los convertirá en adultos emocionalmente estables ante las dificultades que deban enfrentar.

 

Lic. María Cecilia Veiga

ProMamás

El presente artículo fue elaborado y corregido por el comité asesor de bebesencamino.com.

¿Qué opinas?

Banner-promamas
Publicidad
Loguéate para opinar sobre este tema

Publicidad
Publicidad
Publicidad