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¿Por qué es una mala idea no vacunar a tu bebé? La realidad es que la vacunación desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de bebés y niños. Lamentablemente, algunos padres deciden no vacunar a sus hijos a consecuencia de la información errónea que reciben sobre las vacunas y exponen a sus hijos y a otras personas al riesgo de contraer ciertas enfermedades.

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La realidad es que la vacunación desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de bebés y niños. Lamentablemente, algunos padres deciden no vacunar a sus hijos a consecuencia de la información errónea que reciben sobre las vacunas y exponen a sus hijos y a otras personas al riesgo de contraer determinadas enfermedades.

Las vacunas protegen al bebé de contraer enfermedades que pueden resultar muy perjudiciales y a veces fatales.  Las vacunas funcionan preparando al organismo del niño para luchar contra la enfermedad. Cada vacuna contiene un germen muerto o debilitado (o partes de él) que provoca una enfermedad en concreto.

El organismo practica la lucha contra la enfermedad fabricando anticuerpos que reconocen partes específicas de ese germen. Esta respuesta prolongada o permanente implica que, si alguna vez alguien se expone a la enfermedad real, sus anticuerpos ya estarán preparados y el organismo sabrá cómo defenderse, de modo que la persona no contraerá la enfermedad. Esto se denomina inmunidad.

El sistema inmune fabrica anticuerpos contra los gérmenes, sin importar que este se exponga a ellos de forma natural o a través de una vacuna. Vacunarse contra una enfermedad no debilitará la respuesta inmune ante otra enfermedad.

Esta es una de las preocupaciones más frecuentes sobre las vacunas es la posibilidad de contraer la enfermedad a través de la propia vacuna. Sin embargo, es imposible contraer la enfermedad a partir de una vacuna fabricada con virus o bacterias muertos o solo con partes del virus o de la bacteria.  Solo en el caso de las vacunas preparadas con virus vivos debilitados (también llamados atenuados), como las de la varicela, el sarampión, las paperas y la rubéola (estas tres últimas componen la vacuna "triple viral"), existe la posibilidad de que el niño desarrolle una forma leve de la enfermedad, pero casi siempre de mucha menor gravedad que la enfermedad que se desarrolla cuando alguien contrae el virus real. No obstante, estas vacunas no se indican en niños con sistemas inmunitarios debilitados, como los que reciben tratamiento contra el cáncer.  El riesgo de contraer enfermedades a través de las vacunas es sumamente reducido.

¿Cuáles pueden ser las reacciones luego de su aplicación?

Debido a que las vacunas provocan una infección menor al entrar al cuerpo, pueden generar algunas reacciones molestas que dependen de las vacunas que se aplicaron. En líneas generales puede aparecer fiebre, malestar general, enrojecimiento y dolor en el área donde fue aplicada la vacuna. Los síntomas suelen desaparecer a las 24 ó 48 horas después de su aplicación. Recuerda llamar al pediatra quien será la persona indicada para asesorarte en el caso de que sea necesario bajar la fiebre con algún medicamento.

¿Qué pasa si el bebé no recibe las vacunas a tiempo?

Si tu bebé no recibe las vacunas en el tiempo que indica el calendario de vacunación, se le puede aplicar un calendario acelerado que soluciona esta deficiencia en su inmunidad. De acuerdo a su edad, se le administran o no todas las vacunas, pues algunas no pueden ser aplicadas a mayores de 2 años, como la de las paperas, o a niños mayores de 6 años, como la de difteria tipo infantil.

Si en cambio, el ciclo de vacunaciones se interrumpe, no es necesario volver a empezar, pero sí es importante terminarlo. La responsabilidad radica en lo padres para que el bebé no padezca ninguna enfermedad que podría haber sido prevenida.

¿Existen contraindicaciones para aplicar alguna vacuna?

En líneas generales no se deben vacunar a los niños que padecen alguna enfermedad con fiebre superior a los 38 °C, a los que fueron sometidos a una transfusión de sangre reciente y a los que tengan antecedentes alérgicos con algunos de los componentes de la vacuna.

¿Por qué los bebés que están sanos necesitan vacunarse?

El objetivo de las vacunas es ayudar a mantener sanos a bebés sanos. Dado que la función de las vacunas consiste en proteger al organismo antes del contacto con  la enfermedad, si esperas a que tu hijo se enferme, será demasiado tarde para que la vacuna surta efecto. El mejor momento para vacunar a un niño es precisamente cuando está sano.

¿Por qué debo vacunar a mi hijo si todos los demás niños ya están vacunados?

Si tu  planteas la posibilidad de saltarte las vacunas, es probable que otras personas se estén planteando lo mismo. Cada niño que no se vacuna ofrece a estas enfermedades sumamente contagiosas una oportunidad más para propagarse.

El presente artículo fue elaborado y corregido por el comité asesor de bebesencamino.com.

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Hay 1 comentario
Comentarios

Publicado el 20/02/13 ariana-espinoza
Miembro  

muy interesante no sabia esto gracias!!

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