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Mi hijo no habla, pero entiende todo ¿cómo lo ayudo? El desarrollo del lenguaje verbal repercute, indudablemente en la socialización del niño, en el vínculo con su entorno y en su rendimiento escolar.

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Los trastornos del habla son una consulta frecuente para los pediatras. En general cuando un niño no habla según lo esperado los padres no sabemos si es que puede estar existiendo alguna dificultad real o no estamos estimulando a nuestro niño todo lo que él necesita.  


El lenguaje es la forma de comunicación con los demás y constituye un  requisito indispensable en todas las actividades del niño. Los trastornos del lenguaje, pueden corresponder a una variedad de cuadros  clínicos y deben ser atendidos  y  evaluados  por el pediatra.


 

¿Cómo es el desarrollo del lenguaje?

 

Durante el primer año: el balbuceo

▪ Ya desde recién nacido, es  sensible a las palabras muy acentuadas y las terminaciones de frases.

▪ Mucho antes de comprender la lengua el bebé siente si el adulto está dispuesto a jugar o no, si quiere iniciar una acción o no y para ello se sirve de indicadores como la cantidad de habla, el volumen y la melodía del habla que se le dirige.

▪ El niño se sobresalta ante los ruidos, busca la fuente de los sonidos y emite sus propios sonidos en forma de balbuceos y arrullos (vocalizaciones A-E). 

▪ Hacia los 5 meses, hay emisiones vocálicas tipo “a” y “e” y a los 6 meses balbucea.

▪ Hacia los 7 meses aparece el balbuceo reduplicado que se afianza hacia los 9 meses. Emisiones tipo “pa-pa- pa” “ma-ma-ma”. 

▪ Entre los 9 y 12 meses continua el balbuceo  y  suele aparecer  la primera palabra en situación comunicativa.

 

Entre los 12 y 15 meses:

▪ Aumenta el balbuceo utilizando más sonidos, imita algunos sonidos y palabras y dice una o más palabras. Es capaz de entender órdenes sencillas.

 

A los 18 a 24 meses:

▪ Hacia los dos años tiene un vocabulario de entre 20 y 50 palabras,  comienza a combinar palabras y es capaz de señalar partes de su cuerpo y objetos habituales, así como de seguir instrucciones de dos pasos (toma el juguete y dámelo).

 

A los 2 a 3 años:

▪ Aumenta el número de palabras, dice frases de tres a cinco palabras. Aumenta la comprensión (entiende lo que es encima de la mesa y debajo), comprende algunos verbos y se puede entender gran parte de su habla.

 

Cómo saber si nuestro bebé oye bien

A veces es difícil diferenciar entre lo que es normal y tan solo se trata de inmadurez en el desarrollo, de aquello que es un problema y por lo tanto debe ser valorado por un especialista.
Los niños con retraso del habla precisan ser diagnosticados y tratados de forma temprana.

Antes del primer mes de vida, todo recién nacido debe hacerse el estudio de las otoemisiones acústicas.

6 a 9 meses

▪ No responde al habla del adulto con vocalizaciones.

▪ No sigue con la mirada cuando el adulto señala y le pide que mire un objeto familiar.

 

12 meses

▪ No señala ni intenta obtener objetos 

▪ No balbucea.

▪ No emplea gestos.

▪ Poco contacto ocular sostenido con el adulto.

▪ No reconoce su nombre.

▪ No señala ni intenta mostrar objetos 

 

15 meses

▪ No establece contacto ocular sostenido.

▪ No tiene atención conjunta.

▪ No responde a órdenes simples.

▪ No dice “papá” o “mamá” con sentido.

▪ No dice otras palabras además de “papá” o “mamá”.

▪ No inicia el juego.

 

18 meses

▪ No señala partes del cuerpo.

▪ No dice palabras con significado.

▪ No responde cuando un adulto señala un objeto o tiene dificultad para entener órdenes sencillas

▪ Prefiere gestos a vocalizar para comunicarse.

▪ No trae objetos a los adultos para mostrárselos

 

A los dos años

▪ No utiliza frases de dos palabras (no ecolálicas).

▪ No tiene juego simbólico (Ejemplo: darle de comer al muñeco)

▪ No imita acciones que realizan en el hogar.

▪ No muestra interés por otros niños.

▪ No utiliza frases de 2 palabras.

▪ Repite sonidos o palabras pero no utiliza el lenguaje para comunicarse.

 

A los 36 meses

▪ No utiliza pronombres apropiadamente.

▪ No emplea frases de tres palabras.

▪ No responde a su nombre.

 

A los 48 meses

▪ No pregunta ¿por qué?

▪ No contesta a preguntas hipotéticas

▪ No habla con precisión (fonética correcta).

▪ No comprende consignas.

▪ No cuenta con actos de habla esperables para la edad (dar información, llamado. Respetar turnos de habla, peticiones, negativa o rechazo, explicar etc.).

 

 

Causas de retraso del habla y el lenguaje

Hay muchas causas.  Un niño puede tener un desarrollo normal, pero no hablar. Esto a veces es debido a alteraciones de la boca, la lengua o el paladar.


En ocasiones, el retraso del lenguaje puede ser el signo de otro problema más importante como la pérdida de audición, retrasos del desarrollo en otras áreas o incluso un trastorno del espectro autista.
Problemas de la audición. Un niño que tiene problemas para oír, tiene problemas para comprender, imitar y utilizar el lenguaje.


Cuando el niño habla mal y emplea poco vocabulario, pero el resto de su desarrollo, tanto mental como de los sentidos, es normal, se trata de un retraso simple del habla. Los retrasos simples del habla son, por lo general, temporales. Habitualmente son de causa hereditaria y madurativa.


El retraso del lenguaje en los niños pequeños a veces es señal de un problema de aprendizaje, que se manifestará como dificultades al comienzo de la lectoescritura. Es el llamado retraso global del lenguaje.

 

 

Recomendaciones para la familia

 El desarrollo del habla depende, entre otros aspectos, del entorno.
La estimulación sensorial, especialmente la auditiva, es muy importante para que el niño aprenda.
Los padres son los principales estimuladores del lenguaje del bebe. Son también los grandes responsables del aprendizaje  por su equilibrio afectivo y su adaptación social.

Algunas recomendaciones para estimular el desarrollo del lenguaje:

▪ Dedicar tiempo a estar con el niño y comunicarse con él.  Háblale, preséntale objetos que suenen y repite lo que él diga. Aprende a utilizar el recurso de tu voz para llamar su atención con distintas voces, tonos, canciones y risas.

▪ Dirigirse al niño hablándole en un lenguaje correcto, tanto en la articulación de las palabras como en el uso del vocabulario. Hacerlo de forma lenta, precisa y directa. El niño imita y copia lo que escucha.

▪ Utilizar la vida diaria para hablarle. Aprovechar cuando vamos de compras  o cuando estamos en casa, contarle las cosas que se van viendo, señalar objetos.

▪ Es importante darle tiempo para que se exprese y cuente sin prisas. Que él sienta que le escuchamos y que queremos compartir su lenguaje.

▪ Leerle cuentos es muy recomendable, comenzando cuando es un bebé.

 

 No olvides que es fundamental la consulta con el pediatra quien en función de las circunstancias individuales de cada niño puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

 

El presente artículo fue elaborado y corregido por el comité asesor de bebesencamino.com.

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