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Los primeros 1000 días de vida determinan nuestro futuro Nuestro cuerpo va formando su estructura y definiendo sus funciones en el proceso de crecimiento y desarrollo. La fase más importante, en la que más deberemos esforzarnos por brindar los mejores cuidados, es la que abarca nuestros primeros “1000 días de existencia”

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Nuestro cuerpo va formando su estructura y definiendo sus funciones en el proceso de crecimiento y desarrollo,  que comienza en la gestación  y se extiende hasta  fines de la adolescencia.   La fase más importante,  en la que más deberemos esforzarnos por brindar los mejores cuidados,  es la que abarca nuestros primeros “1000 días de existencia”: desde la concepción dentro del vientre de la mamá hasta los primeros  2 años de vida.

El crecimiento y la maduración del cerebro son rapidísimos en ese momento, y determinan en gran medida todas nuestras capacidades futuras para conocer, analizar y responder inteligentemente al mundo que nos rodea. Éste es el desarrollo cognitivo que observamos y, al mismo  tiempo, estimulamos con el aprendizaje. Proteger estas capacidades en la infancia favorece las oportunidades que ese niño tendrá en la edad adulta.

Las características genéticas y el entorno del niño son los factores que moldean las aptitudes cognitivas.   Si bien esta carga genética no se puede modificar,  se pueden tomar acciones sencillas para crear un entorno favorecedor.  Brindando una alimentación adecuada y afecto  cuidando su salud, y dándole acceso a la educación podemos optimizar las condiciones en las que ese niño se desarrollará. 

Desde el punto de vista nutricional, el cerebro tiene necesidades específicas como hierro, colina, ácido fólico, zinc, yodo y ácidos grasos de cadena muy larga. Deficiencias de determinados nutrientes en etapas de gran crecimiento o vulnerabilidad pueden repercutir en retrasos en el desarrollo que sean irreversibles; es decir, difíciles de compensar.

Este retraso puede deberse tanto a la falta de nutrientes como a la menor exploración e interacción con el medio que reduce la estimulación del aprendizaje.  Si un niño no está bien alimentado no se encuentra en el mismo nivel de alerta que otro que sí lo está y al mismo tiempo se enferma con mayor frecuencia.

La primera infancia es la fase más importante para el desarrollo general durante toda la vida.   El desarrollo cerebral y biológico durante los primeros años de vida depende en gran  medida del entorno del lactante.  Las familias y los cuidadores cuentan con formas sencillas y eficaces de garantizar el desarrollo óptimo de los niños.

El presente artículo fue elaborado y corregido por el comité asesor de bebesencamino.com.

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