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La asombrosa mente de nuestro bebé: las emociones Antes se creía que los bebés apenas captaban lo que ocurría a su alrededor. Hoy se sabe que los más pequeños sienten emociones complejas, como los celos, la empatía o la frustración. Incluso desde el vientre materno los bebés comienzan a experimentar sentimientos y emociones.

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Antes se creía que los bebés apenas captaban lo que ocurría a su alrededor. Hoy se sabe que los más pequeños sienten emociones complejas, como los celos, la empatía o la frustración.  Incluso desde el vientre materno los bebés comienzan a experimentar sentimientos y emociones.

Es conocida la historia de dos gemelos que nacieron prematuros en una maternidad de Estados unidos, ambos tenían bajo peso y fueron colocados en diferentes incubadoras.  Los dos por igual recibieron los cuidados médicos que su caso requería.  Mientras que uno de ellos evolucionaba con normalidad e iba ganando peso el otro no mejoraba.

Preocupada, la jefa de enfermeras del servicio de neonatología decidió ponerlos juntos, en la misma incubadora. Pensaba que el más débil, al notar cercana la presencia de su hermano, con el que había compartido su existencia desde que ambos eran dos células microscópicas, tal vez podría sentirse mejor.

La enfermera observó con perpleja curiosidad cómo el más grande enseguida colocó su diminuto brazo sobre su hermano, como si tratara de abrazarlo y protegerlo. A partir de ese momento, el pequeño empezó a evolucionar favorablemente y a ganar peso.

Esta asombrosa historia generó que numerosos grupos de investigación alrededor del mundo se dedicaran a estudiar el cerebro de los recién nacidos en sus primeras semanas de vida. Entonces se pensaba que los bebes poseían un cerebro totalmente inmaduro, no receptivo a los estímulos emocionales del exterior, y hasta incapaz de captar las sensaciones dolorosas o de ser sensible a las situaciones de confortabilidad o incomodidad.

La experiencia clínica acumulada en los últimos 40 años y los avances tanto en el área tecnológica como en la del conocimiento del comportamiento emocional del bebe revelan que este pequeño ser posee una maravillosa mente, capaz de captar emocionalmente los estímulos externos.

 

Lo fundamental del vínculo materno

En las últimas décadas, diversos estudios controlados mediante modernas técnicas de electroencefalografía y otras pruebas de diagnóstico por imagen, no invasivas e incruentas, revelan que, antes de que puedan andar y expresarse verbalmente, la mente de los bebés es capaz de sentir emociones complejas, como los celos, la empatía o la frustración.

Mediante modernas técnicas de  monitoreo cerebral, que suponen un gran avance sobre la electroencefalografía convencional, se puede valorar cómo reacciona el cerebro del bebe en función de lo que siente.

Se utilizan también parámetros clínicos, como la frecuencia cardíaca, la presión arterial o la saturación de oxígeno en sangre, y gestuales o de conducta, que nos ayudan a ver qué le pasa ante estímulos negativos o positivos y sobre todo ante muestras de afectividad.

La gran revolución no tecnológica en la moderna neonatología ha sido el contacto, inmediato y directo, con los padres.  Los beneficios de este hecho se evidencian especialmente en los prematuros, aislados en sus incubadoras y conectados a cables y aparatos.  Ahora los padres los pueden acariciar, besar, abrazar, tomar, hablar con dulzura.  Las incubadoras están cubiertas con una mantita que los protege de la luz, pues se ha observado que duermen mejor. Igualmente, como los ruidos los alteraban, las señales de alarma de los aparatos son ya luminosas. Y todos los bebes están alojados en el interior de su incubadora en un pequeño receptáculo de felpa que se asemeja al claustro materno y los ayuda a sentirse protegidos.

La ecografía en cuatro dimensiones (4D) está favoreciendo un gran avance en el conocimiento del cerebro del bebe antes de su nacimiento. Un estudio realizado en  la unidad de Diagnóstico Prenatal y Ecografía del Instituto Bernabeu, de Alicante, sugiere que la maduración neuronal se completa  en la vigésima semana de gestación o antes.

Según este estudio la observación en tiempo real durante cinco o diez minutos con ecografía de cuatro dimensiones ayuda a comprobar si el desarrollo de la mente fetal, en función de 12 variables preestablecidas a partir de gestos faciales, es el adecuado.

 

El desarrollo de la empatía y la solidaridad

Varios estudios sobre empatía en los primeros meses de vida demostraban que los bebes, al oír el llanto de otros pequeños, rompían a llorar. Los investigadores se preguntaba si era por "solidaridad hacia un semejante" o simplemente "por enojo, porque les molestaba el ruido.

Recientemente se vio que cuando el llanto del propio bebé era emitido tras ser grabado en cintas magnetofónicas, los bebes no se inmutaban al escucharse a sí mismos. Estos hallazgos  harían concluir que existe una rudimentaria empatía desde el nacimiento.

Los expertos sostienen que en los seis primeros meses de vida el bebe es capaz de distinguir las emociones de los que lo rodean, especialmente las de su madre, por los gestos faciales.

 

La comprensión del mundo que les rodea

Las variaciones que experimenta la estructura cerebral de los bebes según el interés que muestran por un objeto se han estudiado mediante electroencefalografía y otras técnicas de diagnóstico por imágenes, como la ecografía en 4D y el escáner.

Los expertos de la  Universidad de Washington, sostienen: "Toda la información que les llega a través de los ojos en torno al primer año de vida los va ayudando en gran medida a interpretar lo que los rodea y a interesarse más o menos en función de sus habilidades o preferencias. Según los distintos estímulos y reacciones podremos predecir qué bebes sufrirán retraso en el desarrollo del lenguaje. Tal vez esto explica por qué la adquisición del habla va apareciendo más lentamente en hijos de madres ciegas o depresivas, que apenas interaccionan visualmente con ellos".

Otro estudio que consistía en mostrar alternativamente a los pequeños una cara triste y otra alegre en forma repetida. En un principio, los bebes sólo observaban con atención, pero luego empezaron a mimetizar los gestos, alegres o tristes, de la cara expuesta.

Se comprobó que los pequeños sonreían o hacían muecas de pena en función de la cara que viesen. Se ha observado en este trabajo que cuando se producen alteraciones no previstas los pequeños pueden sufrir ciertos desórdenes emocionales, como el autismo, y que estos juegos podrían ayudarlos.

 

La importancia del contacto y el entorno afectivo

Según los expertos, el entorno emocional y afectivo que se crea cuando hablan las personas es un gran estímulo para el cerebro infantil, incomparable con la escasa sensibilidad que se aprecia en ellos cuando el mismo lenguaje lo escuchan grabado. No obstante, este aspecto suscita un punto de controversia o de duda, puesto que está demostrado que los bebes también son receptivos a los sonidos y palabras que captan de la televisión o de la radio.

Los expertos sostienen que  los seres humanos  somos esencialmente culturales o sociales, con unas potencialidades que sólo se desarrollarán si se da el entorno adecuado y por . muchas potencialidades innatas que posea un bebe, éstas nunca aflorarán en su desarrollo emocional si no se producen los estímulos necesarios.

Para el pequeño es fundamental que exista todo tipo de contacto con quienes lo rodean, especialmente con la madre. Necesita verla, oírla; sentirse mimado, tocado y abrazado.

Esta necesidad se percibe de un modo evidente en los niños que viven en instituciones  como  orfanatos o centros de acogida, donde se están bien atendidos en cuanto a su alimentación, a la higiene y a otros cuidados básicos. No obstante, les falta la estimulación que suponen los besos, las miradas, los gestos, las palabras cariñosas o los abrazos.

Esto se observa claramente en los estudios de apego con madres frías, sobreprotectoras o equilibradas en cuanto a la expresión de sus sentimientos hacia el pequeño.

Con una madre fría, es más probable que se desarrolle un niño a su semejanza. Con una madre sobreprotectora, existen más posibilidades de que el hijo sea ansioso e inseguro. Y con una madre con un carácter equilibrado, que le muestra su amor y le deje autonomía, seguramente el niño irá adquiriendo capacidades de independencia, iniciativa y una adecuada expresión de sus afectos.

 

Desde el vientre materno

Según los expertos, los primeros estímulos durante la gestación proceden de la madre. Aunque es difícil precisar desde qué momento el feto es receptivo, se calcula que a partir de la sexta semana de embarazo capta los ruidos rítmicos que lo rodean y que le resultan agradables, como los movimientos del líquido amniótico o el latido del corazón de su madre.

Algunas de las actuales teorías de educación maternal  sostienen que un feto que se ha sentido mimado y amado nacerá con más peso, comerá y dormirá bien, y su sistema inmunológico o defensivo estará más desarrollado, por lo que será más fuerte frente a las enfermedades. Y van incluso mucho más allá, al afirmar que esos niños serán más alegres, pacíficos y equilibrados.

 

 

 

El presente artículo fue elaborado y corregido por el comité asesor de bebesencamino.com.

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Hay 1 comentario
Comentarios

Miembro  

wuao!!!! Muchas gracias por la informacion....

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