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El sentido de cooperación y competencia en los niños Este es un tema que genera gran interés y preocupación a la hora de pensar sobre qué tipo de educación queremos brindarles a nuestros hijos. El mundo en el que vivimos hoy es muy competitivo, se busca ganar en todo ámbito, ser el primero, obtener lo mejor.

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Este es un tema que genera gran interés y preocupación a la hora de pensar sobre qué tipo de educación queremos brindarles a nuestros hijos.

El mundo en el que vivimos hoy es muy competitivo, se busca ganar en todo ámbito, ser el primero, obtener lo mejor.

Muchos padres y maestros afirman que ante un mundo con estas características, la acción de competir prepara los niños para enfrentar la vida.


Pero el mundo no es un partido de fútbol

A competir, a ser solidario y a cooperar se aprende, aunque hay  componentes que cada uno trae consigo y son referentes importantes los padres, familiares  y educadores.

Las actitudes y valores se desarrollan desde la niñez, a partir de la experiencia afectiva y cotidiana. A su vez, también se relaciona con la personalidad, las vivencias familiares y características de las mismas.

Los niños aprenden de los adultos y no hay que olvidar la importancia de nuestras propias actitudes competitivas y solidarias. Ellos nos observan, y tienen en cuenta las consecuencias de nuestras conductas.

En ProMamás, creemos que la competencia no siempre resulta nociva. Lo  importante es la reacción que cada persona adopte frente a la misma.

No hay nada de malo en competir, a menos que se quiera aniquilar a la otra persona.

Si entendemos al acto de competir focalizando  la superación y poniéndonos como referencia a nosotros mismos y nunca a los demás, generalmente resulta positivo.


Ser competente es un valor compatible con  cooperar o ser solidario

Es importante preparar a nuestros hijos para que puedan desenvolverse cómodamente. Acompañándolos en las intensas vivencias de victoria, pero también en las derrotas.

Ayudarlos a aumentar su tolerancia a las frustraciones, a aceptar un no, a pedir y expresar emociones y a decir que no, los beneficiará para encarar su vida más adaptativamente.

En el deporte se  evidencia la importancia que tienen los entrenadores para potenciar y educar en valores positivos relacionados con la competición y cooperación.

Diversas investigaciones con niños de escuela primaria, han evaluado la cooperación versus la competición. Por ejemplo, en alguno de ellos se pedía a los alumnos que cooperasen, en lugar de competir en unos proyectos. El resultado indicó que los alumnos se desenvolvieron excelentemente. Lograron notas superiores en los exámenes, aumentó su autoestima, se apreciaron más unos a otros, disminuyó el estereotipo étnico y bajó el ausentismo.

Otros estudios arrojan similares conclusiones. Dadas las mismas circunstancias en la escuela, los que se desenvolvieron con menor  rendimiento fueron los que mostraban rasgos de personalidad más competitivos.

Los estudios especializados en el tema, señalan que quienes tienen mayor éxito en la vida personal no son, generalmente, los mejores de la clase o en el deporte. Sí aquellos que establecen relaciones sólidas, comprenden la importancia de trabajar en equipo, son capaces de motivarse aún en situaciones difíciles y pueden demorar la gratificación. 

M. Verónica Tamburelli

ProMamás

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El presente artículo fue elaborado y corregido por el comité asesor de bebesencamino.com.

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