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Deshidratación en los bebés y recién nacidos. La deshidratación es un cuadro muy grave que puede afectar a nuestro pequeño si no se toman las medidas preventivas necesarias.

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Cuando el cuerpo elimina más líquidos de los que consume puede llegar a deshidratarse, ya sea por la eliminación natural (sudor- orina) o la eliminación producida por cuadros patológicos ( vómitos - diarreas) 

Por eso es necesario que prestemos especial atención a la hidratación de nuestro niño y consultar al pediatra ante cualquier signo de alarma.  La deshidratación  puede causar daños graves en la salud de un niño, puede causar insuficiencia renal irreversible, daño cerebral e incluso la muerte.

Por todo esto debemos estar atentos a cuáles son los motivos por los que un bebé puede deshidratarse y tomar medidas preventivas para evitar este cuadro.   

Las causas más comunes de deshidratación son:

 -escasa ingesta de líquidos durante una enfermedad;
 -pérdida de líquidos a causa de diarrea y/o vómitos.
 -escasa ingesta de líquidos con calor excesivo

 

Síntomas y tratamiento en casa

Signos de deshidratación leve a moderada

– El bebé no moja su pañal durante 6 u 8 horas

– Su orina es de color amarillo oscuro y tiene un olor fuerte.

– Se ve desganado y sin energía.

– Tiene la mucosa oral y los labios secos.

– No produce lágrimas al llorar.

Cuando estos síntomas se presentan es necesario que lo hidrates de inmediato. Si el bebé tiene menos de seis meses, tu pediatra te indicará administrar leche materna o de fórmula.  Si es mayor, es  posible que te recomiende darle alguna bebida electrolítica además de la leche. El médico, además, te dará especificaciones sobre la cantidad y frecuencia con la que debes administrarle dichos líquidos.

Signos de deshidratación grave

– Ojos hundidos.

– Manos y pies que se sienten fríos y muestran manchas.

– Somnolencia o agitación excesivos.

– La fontanela se observa hundida.

Si notas alguno de estos síntomas debes consultar con tu pediatra de forma urgente ya que la vida de tu bebé puede estar en riesgo.

Prevención

Debemos siempre estar atentos de que nuestro niño consuma suficientes líquidos, sobre todo, en días calurosos. Si es un bebé menor a 6 meses debes mantener un aporte adecuado de leche materna conforme a su edad y peso. Pero si ya ha cumplido los 6 meses podrás complementar la ingesta de leche con agua, jugo o té. Si tienes alguna duda, consulta con tu pediatra cuál es la mejor manera de hidratar a tu bebé.

El presente artículo fue elaborado y corregido por el comité asesor de bebesencamino.com.

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