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¿Cómo tener una buena comunicación con tu médico? Lograr una comunicación eficaz con la gente que nos rodea es esencial para desenvolverse con soltura en la vida. Si bien generalmente nos podemos comunicar fluidamente, en ocasiones nos encontramos con dificultades al momento de expresarnos.

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Lograr una comunicación  eficaz con la gente que nos rodea es esencial para desenvolverse con soltura en la vida. Si bien generalmente nos podemos comunicar fluidamente, en ocasiones nos encontramos con dificultades al momento de expresarnos.

A veces se evidencia este obstáculo en las visitas al obstetra y/o al pediatra, y surgen pensamientos similares a éstos:

  • “No  pude preguntar lo que quería porque el médico estaba apurado.”
  • “Minimizó mis temores.”
  • “No me escuchó.”
  • “No me animo a llamarlo porque seguro está ocupado.”
  • “No le entiendo, usa vocabulario científico.”

Estas situaciones generalmente producen bronca, angustia, frustración y ansiedad en mujeres embarazadas o en las mamás. No olvidemos que la mujer en su embarazo vivencia muchísimos cambios a nivel hormonal, emocional, físico, laboral, entre otros. A su vez, cuando una mujer es madre sigue experimentando muchísimos cambios, a los cuales necesita adaptarse.

Por estas razones, en momentos tan fuertes de la vida cobra mayor importancia la comunicación eficaz con los médicos que les brindan asistencia.

Para lograr una buena comunicación, hay que tener claro el concepto de “habilidades sociales”. Este se refiere a la conducta asertiva y responsable que la persona ejerce para mantener  sus propios derechos, sin herir los derechos de los demás. El concepto incluye los componentes verbales y no verbales de la comunicación, adecuados para la expresión del mensaje que se quiere transmitir.

Definimos asertiva a la conducta expresada de manera manifiesta sin ejercer coacción sobre la otra persona; es decir expresar opiniones, ideas y creencias sin agredir al otro.

En un extremo encontramos la conducta agresiva, en la que se emplea el castigo y la amenaza para alcanzar objetivos. Se impone o se expresa de mala manera lo que queremos decir.

Su opuesto es el estilo pasivo, en el cual hay una falta de expresión de la conducta o se hace en forma indirecta, pero sin intimidar al otro. Se inhibe la expresión de lo que queremos, frecuentemente con la excusa que el otro se va a enojar, que no nos aceptará.

Los tres estilos descriptos están claramente delimitados, pero en lo cotidiano frecuentemente se pueden mezclar. No hay persona que se comunique siempre con un mismo estilo, generalmente hay un predominio de alguno de ellos. Sí se puede aspirar a que en nuestras comunicaciones predomine el estilo asertivo de comunicación.

Las habilidades sociales son conductas que se aprenden, con influencias del estilo de comunicación familiar y cultural más el estilo de personalidad de cada uno.

Si se presentan dificultades para comunicarse con sus médicos, pueden poner en práctica el estilo asertivo.

 ¿Cómo lograrlo?

  • Tener en cuenta los derechos como pacientes, (atención, información adecuada, planificación, acompañamiento y contención).
  •  Derecho al recibir el tratamiento necesario.
  • Transmitir al médico las dudas y comentarios que surjan.
  • Tener la posibilidad de contactarse en cualquier momento, ya sea con el médico propio o con otro profesional que sea acreditado.
  • Derecho a realizar interconsultas con otros profesionales, en caso de dudas.

Tanto los obstetras como los pediatras conocen muy bien las necesidades de las mujeres embarazadas y de los padres. Generalmente muestran una buena predisposición para con sus pacientes, aunque a veces pueden estar apurados y ocupados con otros casos. Por supuesto hay que saber contemplarlo y entenderlo, porque alguna vez “ese apuro” puede ser para asistirnos a nosotras o a nuestros hijos. Será entendible y aceptable cuando la frecuencia en que se manifiesten estas situaciones sea baja. Si se dan con mayor frecuencia, será una buena ocasión para ser asertivos.

 Para la próxima consulta con el obstetra o pediatra, tratar de recordar que las habilidades de comunicación se aprenden y se practican. ¡Adelante!

 

Lic. M. verónica Tamburelli

ProMamás

 

 

 

 

 

 

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El presente artículo fue elaborado y corregido por el comité asesor de bebesencamino.com.

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