Publicidad
Publicidad

¿Cómo lograr que un niño duerma en su cama? Muchas y diferentes son las posturas teóricas existentes, en relación al beneficio o perjuicio del colecho (dormir en la misma cama). Es importante considerar ante todo que, cada familia posee una estructura y cultura particular y educarán a sus hijos en función de esta “manera de pensar” las situaciones de la vida.

Sin-t%c3%adtulo-2
Articulos relacionados
Últimos comentarios

Muchas y diferentes son las posturas teóricas existentes, en relación al beneficio o perjuicio del colecho (dormir en la misma cama).

Es importante considerar ante todo que, cada familia posee una estructura y cultura particular y educarán a sus hijos en función de esta “manera de pensar” las situaciones de la vida.

A pesar de las divergencias, debemos comprender que, enseñar a un niño a dormir en su propia cama, es enseñar un hábito.

Así como enseñamos a nuestros hijos a comer, a controlar esfínteres y a ordenar los juguetes, también debemos enseñarles a dormir solitos en su cama, separados de nosotros, los papás.

¿Por qué resulta tan difícil para muchos papás lograr que el niño duerma en su cama?

Debemos, sin duda, considerar cada caso en particular. Sin embargo, en nuestra experiencia clínica, la mayoría de las veces en las que un niño no logra dormir fuera de la cama de sus papás no se debe a cuestiones del niño, sino a dificultades y errores de los propios padres.

Los errores o justificaciones más comunes que presentan los padres son:

•  Presentar desacuerdo entre los miembros de la pareja con relación al tema (ej. Papá quiere que el niño duerma solo, pero mamá no)

•  Creer que el niño sufre estando lejos de ellos durante la noche

•  Pensar que al niño puede “pasarle algo” estando en otra habitación y que al tenerlo lejos no podremos escucharlo ni ayudarlo.

•   En papás que tienen poco vínculo con el niño durante el día, sentirse culpables y compensar esta falta durmiendo con el pequeño.

•   Sentir que “extrañan al niño” o tienen un vínculo menos estrecho con él si no duerme en la cama de los padres.

•   Adjudicar cansancio, agotamiento y necesidad de dormir, que impide la enseñanza de la rutina de sueño y el hábito de dormir solito.

•   Justificar el colecho por las necesidades alimentarias del niño. (frecuencia en que toma pecho o mamadera durante la noche).

Cuanto antes enseñemos a nuestro hijo a dormir en su propia cama, mejor y más fácil será el aprendizaje.

Aproximadamente hacia los seis meses de edad, el  bebé comienza a incorporar alimentos sólidos, no requiere tanto el pecho o la mamadera durante la noche y, por lo general, comienza a dormir varias horas de corrido. Este resulta el momento ideal para pasar el bebé a su cuarto y enseñarle a dormir solo en su camita.

Sabemos que, alrededor de los 8 meses aparece la “angustia del octavo mes” caracterizada por la presencia de ansiedad de separación, por lo tanto es esperable que el niño que no ha logrado dormir solito a esta edad, presente mayores dificultades.

Con el crecimiento, aparece otra etapa alrededor de los 18 a 24 meses, donde  el niño ya camina y al retirar los barrotes de la cuna, es probable que se baje de la cuna y vaya al cuarto de los padres.

En esta instancia los papás generalmente aducen cansancio, agotamiento o necesidad de dormir y terminan dejando  que el niño duerma con ellos.

Es importante mantenerse firme y llevar al niño a su cama tantas veces como sea necesario, sin prender las luces, sin gritar y en lo posible, sin hablar. Se puede repetir en voz baja, una misma frase corta, con decisión y constancia. Ej: “ahora vas a dormir en tu cama, con tu osito y descansar”.

Podemos permanecer unos minutos con el niño parados al lado de la cuna o cama, y luego volver a nuestro cuarto.

Si el niño llora, grita o se despierta asustado, iremos a su habitación, haremos un breve contacto con él y volveremos a repetir la misma frase, incentivando al niño a descansar.

Es importante que, una vez logrado el hábito, no retrocedamos, volviendo a traer al niño a dormir a nuestra cama. Evitar las concesiones del “fin de semana” o “las siestas compartidas”.

Si el niño está enfermo y necesitamos estar cerca de él para controlarlo,  es preferible que alguno de los papás duerma en el cuarto del niño, o bien colocar un colchón al lado de la cama en nuestra habitación.

Cuando el niño logra aprender a dormir solito, da un paso más en su autonomía, independencia y seguridad.  Aprende, a su vez,  que tanto mamá y papá como él mismo necesitan intimidad y privacidad. Comienza a regular sus propias emociones y puede ejercer un mejor autocontrol.

Para enseñar un buen hábito se necesita: paciencia, firmeza, decisión, seguridad y dedicación. Encarar este desafío con amor y respeto hacia nuestros hijos, hará que alcancemos excelentes resultados.

 

Lic. Florencia Puccio

ProMamás

Banner-promamas

El presente artículo fue elaborado y corregido por el comité asesor de bebesencamino.com.

Publicidad

Hay 1 comentario
Comentarios

Miembro  

Que buena info que nos dan! muchas gracias!! yo les cuento que para que mi bebe duerma en su cunita le ponemos muchos peluches y jueguitos así se entretiene mirando, le encanta acostarse ponerse el chupete y abrazar a su plim plim !!

Responder
Publicidad

Centros de información

Publicidad
Publicidad
Publicidad