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¿Cómo conservar la calma cuando llora nuestro bebé? El llanto del bebé produce en el cerebro del adulto una señal de alerta que lo inquieta y lo molesta. La naturaleza ha sabido idear el gatillador perfecto para que los padres acudan rápidamente a asistir al pequeño que reclama atención.

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El llanto del bebé produce en el cerebro del adulto una señal de alerta que lo inquieta y lo molesta.  La naturaleza ha sabido idear el gatillador perfecto para que los padres acudan rápidamente a asistir al pequeño que reclama atención.

De ahí que cuando el bebé no para de llorar, se genera una preocupación natural por su bienestar y a la frustración que se siente por no saber cómo consolarlo, se añada a veces cierta angustia. 

Pero el bebé es muy sensible a la tensión ambiental y percibe el estado de ánimo de la persona que le cuida, con lo que se cierra un círculo vicioso que puede prolongar la situación hasta el agotamiento: el llanto del niño angustia a los padres, que tratan de calmarlo apresuradamente, probando con ansiedad una cosa tras otra y no logrando más que asustarlo y hacerlo llorar más.

Pensemos que cuanto más se mantenga la calma y se acepte el llanto del bebé mientras se busca remedio cargándolo con suavidad, más pronto se tranquilizará. Y si cualquiera que cuide al niño nota que está a punto de perder los nervios, debe pedir ayuda inmediatamente para ambos. No es raro que el bebé se calle casi inmediatamente ante la nueva cara y trato de otra persona,  eso permita a todos descansar y recuperar la tranquilidad.

En este sentido, es importante poder disponer de ayuda y saber pedirla a tiempo.  No nos hará mejores ni peores padres reconocer que en ese momento no podemos consolar a nuestro bebé y que necesitamos ayuda.

Es difícil que una sola persona que no puede descansar adecuadamente, pueda afrontar y resolver satisfactoriamente situaciones como la planteada por el llanto del niño. Por este motivo es tan importante poder compartir esta tarea con la pareja o con otro miembro de la familia o amigo.

 

Métodos hay muchos, encuentra el tuyo

Sin dejar de mantener una actitud relajada y comprensiva, y tratando de transmitir confianza prueba el efecto de los distintos métodos que, con más o menos variantes, se han aplicado tradicionalmente para calmar a los bebés.

Chupete: La succión calma el llanto del bebé y el uso del chupete (o el dedo) puede ayudar a calmar a tu niño.

Movimiento: Muchos llantos acaban al acunar al bebé en brazos o en una mecedora, llevándolo en una mochila portabebés o dándole un paseo en su cochecito o incluso en automóvil.

Masajes: Algunos bebés se relajan si se les aplica un suave masaje con los dedos impregnados en un aceite o crema para su piel

Envolver al bebé: Usa una manta de algodón y envuelve a tu pequeño para que quede ajustado, quizá le recuerde la sensación de seguridad que tenía al estar dentro de la panza.

Sonidos: Las canciones de cuna, la música suave, los latidos del corazón, el ruido del mar y el de la lavadora o la aspiradora, probablemente por la similitud con los sonidos que percibía antes de nacer, pueden calmarlo.

Tiempo: Cuando el llanto es por tensión y el niño necesita descargar energía para relajarse y dormir, a veces lo único que se puede y debe hacer es tener paciencia hasta que deje de llorar.

No insistas demasiado con un mismo método. Si no funciona, más vale probar otro y siempre recuerda que puedes pedir ayuda.

El presente artículo fue elaborado y corregido por el comité asesor de bebesencamino.com.

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