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10 consejos para volar tranquilos con niños pequeños. Viajar con niños pequeños, confinados en el avión a quedarse quietos durante horas, puede generar aún más ansiedad. El estado emocional de los padres juega, en este caso, un rol muy importante. Aquí les damos algunos consejos para volar tranquilos y disfrutar de las vacaciones:

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Se acercan las vacaciones y muchos papás comienzan a pensar en hacer un viaje en familia, con sus niños pequeños, a algún destino que involucre tomar uno o más vuelos.

Para muchos adultos, viajar en avión es un desafío. La mayoría de las personas tiene algún grado de ansiedad relacionada con el vuelo. Para algunos, la incomodidad es leve, mientras que para otros la situación se vuelve intolerable, generándose lo que llamamos aerofobia.

Viajar con niños pequeños, confinados en el avión a quedarse quietos durante horas, puede generar aún más ansiedad. El estado emocional de los padres juega, en este caso, un rol muy importante.

Aquí les damos algunos consejos para volar tranquilos y disfrutar de las vacaciones:


1. Hablar con los niños y contarles cómo será la experiencia.

Usualmente viajar en avión es una aventura para los niños, y es poco frecuente que se asusten. Es una buena idea es contarle a tu hijo que van a viajar en avión y lo que va a suceder, aunque aún no lo comprenda en su totalidad. Muéstrale los aviones que pasan por en el cielo y los que están en el aeropuerto cuando llegas. Evita que mire películas o escenas relacionadas con accidentes aéreos.

Lo que suele causarles más temor a los niños es pasar por los controles de seguridad del aeropuerto. Conviene explicarles que quizás deberán dejar sus juguetes y lo que lleven en sus manos, y pasar solos por el detector de metales. Aclárales que en ningún momento estarán solos, ni serán separados de ti.

 

2. Sentarse todos juntos.

Si es posible, reservar los asientos con anticipación, para asegurarse que todos los miembros de la familia viajen juntos. Siempre es más fácil manejar las situaciones que se presenten si hay más de una persona cerca para asistir al niño.

 

3. Respetar siempre las normas de seguridad.

En lo posible, es mejor mantener al niño en el asiento con el cinturón de seguridad puesto durante todo el vuelo, incluso si está dormido. Esto resultará más fácil si el niño ya tiene el hábito de permanecer con el cinturón abrochado para viajar en auto, en su cochecito de paseo o incluso en la silla de comer. La actitud de los padres debe ser muy firme en este sentido, haciendo que el niño comprenda que permanecer con el cinturón abrochado no es algo que estemos dispuestos a negociar.

 

4. Respetar al vecino.

En algún momento del vuelo, el niño se pondrá inquieto. Tenderá a llorar, a querer pararse, a patear el asiento que tenga adelante… Un buen consejo es sacarle los zapatos y dejarlo en medias, para que moleste con sus piecitos lo menos posible. Lo importante es poder poner límites, del mismo modo que haríamos en tierra firme. Lo que más irrita los pasajeros no es un niño inquieto, sino ver que sus padres no hacen nada por calmarlo.

 

5.Llevar estrictamente lo necesario.

A muchas mamás las tranquiliza saber que tienen a mano todo lo necesario para el vuelo, en especial si es un viaje largo o que tiene conexiones en algún destino. Excederse no es una buena idea, porque demasiado equipaje dificulta la movilidad. Llevar demasiado equipaje y niños de la mano, no es una buena combinación. Por lo tanto, no es recomendable llevar en el equipaje de mano, cosas que no se vayan a utilizar durante el vuelo o la escala. Si el niño usa pañales, es mejor llevar un bolso más pequeño con lo necesario para el cambio. También, es una buena idea llevar una muda de ropa extra para cada miembro de la familia, en un bolso aparte. En caso de que el niño vomite o se derrame algo, podemos cambiarnos de ropa y no estaremos incómodos el resto del vuelo.

 

6.Planificar la diversión a bordo.

La misión del vuelo es tener entretenido al niño durante las horas que esté despierto. Con niños de dos años en adelante, es bueno dejar que ellos mismos elijan qué juguete quieren llevar a bordo (no se recomiendan aquellos que funcionen a batería, hagan ruidos de ningún tipo, o sean demasiado valiosos, ya que se pueden perder).

Una buena idea es prepararles una “Bolsa de Sorpresas”, que incluyan algún juguete nuevo, libros de cuento, stickers, lápices y papel para dibujar, rompecabezas, naipes… todas cosas pequeñas, que ocupen el menor lugar posible. A lo largo del vuelo, le iremos dando esos objetos nuevos de a poco, así se mantiene el efecto de sorpresa. ¡Recuerden tener escondida otra “Bolsa de Sorpresas” para el viaje de vuelta!

 

7.  La hora de comer

Es recomendable llevar alguna clase de snack (galletitas, cereales, etc.) para el vuelo, teniendo en cuenta las restricciones de seguridad. En lo posible, evitar golosinas o alimentos que puedan causar alergias o atragantamiento. Comer es una actividad que lo va a entretener durante un rato, y evitaremos las rabietas que suelen darse cuando el niño tiene hambre. También es bueno llevar vasos anti-vuelco, para evitar derrames.

 

8. Respetar el patrón de sueño del niño.

Si el vuelo es nocturno, hay una gran probabilidad de el niño duerma durante el mismo. No es recomendable alterar el ritmo del sueño, ni acomodar las siestas al horario del vuelo. Las rabietas y el malhumor muchas veces se dan debido al sueño y al cansancio, de modo que es mejor que el niño duerma cuando quiera, para que luego esté tranquilo.

 

9. Tener expectativas realistas.

Es cierto que viajar con niños cuesta más, en todos los sentidos. Los tiempos no son los mismos, y debemos tratar de organizarnos lo mejor posible para evitar inconvenientes molestos. Hay que recordar que el viaje es un medio para llegar a un fin, y que sólo durará unas pocas horas. Llegar con el tiempo justo al aeropuerto o comprar un vuelo con una escala de muy corto tiempo, sólo hará que estemos más ansiosos y estresados, y hasta puede hacernos perder el vuelo. Todo, con los niños, lleva más tiempo.

 

10. Aprender a disfrutar en familia.

Como sucede con todas las experiencias nuevas, aprendamos a sacarle lo mejor. ¡Si los papás estamos tranquilos, lo más probable será que los niños también lo estén!

 

Lic. María Cecilia Veiga

ProMamás

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El presente artículo fue elaborado y corregido por el comité asesor de bebesencamino.com.

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